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Juan Carlos Aragón tiene ya un buen cuplé...

El nabonauta

Escrito por Juan Carlos Aragón

Domingo, 14 Enero 2018 11:20
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"Esto que me estoy fumando me ha costado veinticinco. ¿Unas calaítas, Silvia?"

Tras la desconchada puerta del humeante salón, se adivinaba entre la penumbra la silueta de Jorge, recostado en el sofá con el mando de la Tele. Silvia volvía de su jornada laboral con dos pizzas para cenar.

—¿En qué número es el Telecadi? —preguntó Jorge.

—No sé. No la veo nunca. Busca adonde haya carnaval y esa es, no ponen otra cosa —contestó desde la otra habitación mientras se cambiaba el uniforme de la pizzería por el chándal de andar… por casa.

—¿Ponemos el Concurso?

—¿Canta alguna importante?

—Importantes son todas, Silvia. No reduzcas la importancia a la fama o los premios, cari, no seas supremacista.

—Importante es la que me hace reír, que falta me hace. Durante el Concurso nos van a poner una hora de más.

—¿Y no te la pagan?

—Por supuesto que no.

—Tranqui. Yo se lo digo al Kichi. Es coleguita mío.

Finalmente, sin cambiar su dinosauria postura en el sofá, atinó a sintonizar el Telecadi. La impresión de una comparsa en escena le hizo reaccionar llegando incluso a sentarse ligeramente incorporado sobre la mesa, en la que Silvia distribuía las pizzas, cubiertos y servilletas.

—¿Quieres agua, Jorgue?

—Servesita, cari, que es más digestiva con la pizza.

—Una lata te queda, te traje un paquete de seis.

—Ya. Es que ha venido Luisma, el de la chirigota del Caco, a ver si yo le daba una idea para un cuplé.

—¿Y le has dado la idea o las latas de cerveza?

—La idea. Las cervezas me las he bebido yo, precisamente, para inspirarme.

—¿Y qué idea le diste, si se puede saber?

—Una un poco surrealista. Atenta. Scucha. Un nabo que desde chiquitito quería volar. Terminó entrando a trabajar en Nabantia y se hizo nabonauta, y hoy vuela feliz por el espacio atravesando almejas estelares. ¿Guay o qué?

—Fantástico, Jorgue, pero machista. Eso está inspirado en el Aragón ese que tanto te gusta, ¿no?

—No exactamente. Él es más exhibicionista, como si el único nabo fuera el suyo. En cambio, si te fijas, yo lo desvirilizo, asexualizo el nabo. Lo concibo como una entidad autónoma con voluntad e inteligencia propia, que se emancipa a partir de su incorporación a la tecnología. En otras palabras. El nabo de Aragón es más de barrio. El mío es más del Señor de los Anillos.

—Poco elegante. Lo mires como lo mires.

—¿Qué quieres, que me meta con Puigdemón, encima de que nos lleva al Liceo?

—Jorgue, ¿los veintiseis euros que te dejé ahí para que le pagaras a mi hermana la butaca que te ha conseguido para ver a Los Mafiosos?

—Esto… Mira. Silvia. Esto que me estoy fumando me ha costado veinticinco. El euro que sobra está ahí guardado. Al final he decidido mejor que la butaca se la quede tu hermana, que quería ver al Suso en persona. Prefiero ver a Los Mafiosos en el Telecadi. Tú sabes que yo no soy mu de Teatro, que lo bonito de la preselección es verla aquí contigo y comentar los preciosos disfraces e interludios armónicos…

—¡Jorgue, coño, que se te está cayendo la pizza!

—Hostias, mira qué comparsa. Qué guapada. Todos tienen barba, ¿has visto? Parece de verdad.

—Son de verdad. Todos los hombres ahora tienen esa barba. No son del disfraz.

—Po hay disfraces a los que no les pega la barba.

—Pero si se la cortan ahora no les da tiempo de que les crezca para la Carpa.

—Aro. Ya decía yo. ¿Y no es una pena ensayar cuatro meses pa salir ahí haciendo el cocacola con esas barbas y que te digan “no apto”?

—Sí aptan. No están tan mal.

—Si yo no digo que esté mal. A mí me gusta. La preselección es donde más me río. Si la quitaran, quitarían la esencia del Concurso. ¿Unas calaítas, Silvia?

—Yo lo que no aguanto es que pongan la cabeza de serie la última, con las ganas que tengo de meterme ya en la cama.

—Es que si la ponen antes la gente se va y no escuchan las demás.

—Y si yo quiero escuchar una, ¿por qué me tengo que tragar toda la morralla que meten antes?

—Porque merecen un respeto, Silvia, que desde que trabajas para la empresa privada has perdido los valores de la fraternidad.

—A ver si tú trabajas algún día y pierdes valores pero traes algo a casa, picha.

—¿Ves? Por eso no estoy tan seguro de querer trabajar. La sociedad está hoy muy competitiva y hace que perdamos valores. El dinero no da la felicidad (Esto sí. Ja. Ja. Ja.).

—Pero para fumarte eso que te fumas o trabajas o tenemos que quitarlo de la nevera.

—¿Esa chirigota es de Burgos?

—Digo, Jorgue, de Burgos.

—Po métela en la nevera a ver si fermenta. Ja. Ja. Ja.

—La misma gracia que tú.

—¿La misma? ¿Tú no crees, sinceramente, que el cuplé del nabonauta es mejor que todos los que están cantando esta noche?

—Infinitamente…

—Po viá llamá ahora mismo al Luisma y le viá decir que me lo devuelva, que me lo ha pedido el Aragón.

—No se lo va a creer, Aragón va sobrado de cuplés de esos.

—Po el año pasado no sacó ninguno.

—Por eso no ganó. Ya verás este año.

—El Concurso se ha puesto demasiado correcto como para que Aragón saque groserías. Se ha liado por sacar a Puigdemón. Imagínate eso…

—Aragón nunca ha sido correcto.

—Hasta ahora…

JUAN CARLOS ARAGÓN

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La Torre de Preferencia de Juan Carlos Aragón

Juan Carlos Aragón opina ahora en ElDesmarque. Poco amigo de lo políticamente correcto, este profesor de filosofía y reconocido autor del Carnaval de Cádiz promete remover conciencias con sus artículos cada semana como hace cada año con sus agrupaciones en el Gran Teatro Falla.

El nombre de su blog: La Torre de Preferencia, todo un emblema del cadismo y del propio Juan Carlos. Si le da rienda suelta, la polémica está servida.

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