Facebook Twitter
¿Le ha servido Cuba a Juan Carlos Aragón para aclararse?

La Habana es Cádiz

Escrito por Juan Carlos Aragón

Domingo, 27 Septiembre 2015 17:54
Reportar vídeo Reportar


Eso dicen, primo, aunque yo no estoy muy de acuerdo. Y menos mal. Lo enriquecedor de un viaje no consiste en encontrar lo igual, sino lo diferente. El etnocentrismo que siempre critico y condeno, y que muchos occidentales no pueden desalojar del inconsciente, es el responsable de que, cuando viajamos, busquemos desesperadamente personas, lugares y costumbres que se parezcan a las nuestras, con la feliz intención de sentirnos más seguros, protegidos e identificados en la lejanía. Será porque tanto insistieron los que la visitaron antes que yo, que me creé unas expectativas que luego no se cumplieron. Y creo que eso fue lo que más me encantó de La Habana: el haberme hecho olvidar por completo durante 10 días el mundo que habito diariamente a 8000 kilómetros al Este.

No niego que me determinara el hecho de haberla visitado en luna de miel, pero en cuanto aterricé en José Martí el tiempo se detuvo, mientras me embriagaba de golpe con el húmedo y profundo calor que allí brota del fondo de la tierra, de la selva, como un volcán en erupción que perfuma el alma y transforma los sentidos. La brisa marina de mi tierra también me ha embriagado siempre, pero no tiene nada que ver. Cádiz es una ciudad. La Habana es un continente. Cádiz parece que se ha dejado arrastrar por la maldición occidental. La Habana se mantiene virgen, pasando por encima del imperialismo primero el español y luego el yanqui, que fue más terrible. En Cádiz echo de menos una dosis importante de cultura y educación, la misma dosis quizá que en La Habana constituye el excedente fundamental de su personalidad colectiva. En Cádiz todos cantan, los que saben y los que no. En La Habana no cantan todos, sino sólo los que saben, y tal vez por eso ellos con su música hayan llegado más lejos que nosotros. En Cádiz, muchos renegamos de nuestro país por cuestiones históricas y políticas. En la Habana, la bandera de Cuba está por encima de Fidel y de Miami. En Cádiz, los que trabajan como señores se sienten esclavos. En La Habana, los que trabajan como esclavos se sienten señores. En Cádiz, la mayoría de los niños van al colegio por obligación. En La Habana, van por devoción. En Cádiz, los más ricos son los más pobres. En La Habana, los más pobres son los más ricos. Es una cuestión de valores. Por lo demás, tampoco voy a negar del todo la presencia de algunos parecidos razonables. Por ejemplo, cuando están haciendo una obra en la ciudad, hay uno trabajando y cinco mirando, igual aquí que allí. Y la simpatía, la amabilidad y la hospitalidad con el extranjero mantiene rasgos comunes, aunque allí la determinan la obtención de la propina, mientras que aquí parece más gratuita y desinteresada, siendo la necesidad económica casi la misma, pues si La Habana es pobre que ciertamente lo es, Cádiz no es precisamente rica (en dinero, claro está).

En definitiva. Me fui a La Habana para disfrutar de una espectacular luna de miel y, de camino, desconectar de lo que me aturde y me confunde. Lo primero lo conseguí con creces. Puedo decir que allí he pasado los días más felices de mi vida. Lo segundo se me ha quedado por la mitad. Me refiero concretamente a la resolución del dilema carnavalesco que me ha nublado los últimos meses. Sigo sin decidir si voy a sacar la comparsa o no. Y si la saco, tampoco tengo claro si presentarla al Concurso del Falla o llevármela a La Habana. Allí, por lo menos, no voy a tener que soportar que me comparen con Martínez Ares. Ni a él conmigo. O, lo mismo, no la saco ni aquí ni allí, y me vuelvo con Luisa otra vez a La Habana para continuar con la luna de miel durante el resto de nuestras vidas, porque de eso sería de lo único que con total seguridad jamás tendría que arrepentirme. También depende del horario que me hayan puesto en el instituto. Ya os diré.

JUAN CARLOS ARAGÓN

05 CLICK PARA RESPONDER
La Torre de Preferencia de Juan Carlos Aragón

Juan Carlos Aragón opina ahora en ElDesmarque. Poco amigo de lo políticamente correcto, este profesor de filosofía y reconocido autor del Carnaval de Cádiz promete remover conciencias con sus artículos cada semana como hace cada año con sus agrupaciones en el Gran Teatro Falla.

El nombre de su blog: La Torre de Preferencia, todo un emblema del cadismo y del propio Juan Carlos. Si le da rienda suelta, la polémica está servida.

Los 3 más

Sin contar a madridistas y culés, estos tienen mejor puntería
El Desmarque