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Juan Carlos Aragón: "No puedo dar el 'Sí, quiero' a dos amores al mismo tiempo... y esta vez se lo he dado a Luisa"

La chusma selecta

Escrito por Juan Carlos Aragón

Domingo, 13 Septiembre 2015 15:13
Juan Carlos Aragón, autor de 'El Carnaval sin nombre'

Querido lector que adivino formas parte de ella. Cuando leas esto, tal vez ya me encuentre de luna de miel disfrutando, entre otras excelencias, de tu regalo de boda, de los mejores que he recibido, tanto en la boda como en todos mis años de carnaval: tu sacrificada pero emocionante comprensión. Inmensa. Tal vez a la altura de lo que te he dado durante estos años. Tal vez también a la altura de lo que esperas de mí en los próximos, ni más ni menos que lo que vuelvo a deberte. El regalo no ha sido sólo para mí. La novia lo ha disfrutado igual que yo porque, entre otras cosas, no se ha casado con el personaje, sino con la persona, con el Juancarlos de chándal, Bob Dylan, bici, galletas, soja, Pirlo, flamenco y Neruda (que ya era hora que me tocara, con la madre que parió al Capitán Veneno). Y la comprensión que me ha brindado ella cuando le ha tocado cargar con el personaje que llevo a cuestas, ha sido la misma que me has dado tú cuando me he visto en la necesidad de abandonar al personaje para reencontrarme con la persona que nunca he dejado de ser.

La necesidad entre artista y público es recíproca cuando las teclas que se tocan son las de lo humano, cuando los mensajes son saetas que van de corazón a corazón. Por eso siempre estuve orgulloso de tener entre mis públicos a este que denomino en mis libros chusma selecta, y que en cierto capítulo de El Carnaval sin Nombre definía así: -“La chusma selecta está permanentemente abierta a la novedad, venga de donde sea. Es crítica aún con sus propias devociones. Descarta, como regla general, la aplicación de las matemáticas a las ciencias sociales. Posee una sensibilidad que le permite el acercamiento sin que la distancia suponga barrera. Usa como criterio de igualdad el color de la diferencia. Y aunque con razón o sin ella defienda sus pasiones, tiene a éstas mejor educadas que a sus propios hijos”. Un público así mantiene y resucita a cualquiera. Manifiesta de modo más cálido su infinita presencia en los momentos de eclipse, mucho antes que en los de resplandor. Es por eso por lo que se hace imprescindible para que el artista siga creyendo en su obra, para que vea un sentido en lo que hace cuando a ratos se plantea que por sí mismo ya no lo tiene. Este público, esta chusma selecta que tú representas, se va convirtiendo —a lo largo de la carrera de un artista— en su auténtico motor, en su gloria más sólida, muy por encima de las entradas agotadas, los libros dedicados o los discos vendidos. Y lo más bonito: es silenciosa, pasa de puntillas por tu lado, sin hacer ruido, sin contracturarte la espalda con su abrazo ni la mente con su retahíla. Coño, tiene habilidad hasta para conseguir de ti una foto sin que te enfades (en mi caso, el síntoma más inequívoco de que es chusma selecta). Está al mismo nivel que el artista en el sentido en que desempeña su papel con el mismo arte, con la misma sensibilidad, haciendo posible el engranaje de una cadena circular de sólo tres eslabones el Yo, el y, en medio, el Mensaje, que es el que los separa por una parte para unirlos por la otra, como sucede en todos los tríos.

Por último, lo que entiendo más importante. Hay artistas —llamémosles así— que son auténticos esclavos de su público. Crean su obra en la obligación de tener que satisfacer de antemano unas expectativas que ni siquiera conocen, pero que suponen. Y esta obligación de suponer los aliena y enajena de sí mismos y de lo que están creando. Otros, en cambio, crean su obra en la libertad que te da saber que, lo que estás haciendo, es lo que a ti te gusta, y que si la fortuna se pone de tu lado, y encuentras en la otra orilla de tu obra una chusma selecta que lo comparta, el milagro de la comunicación se habrá producido de modo auténtico y espontáneo, y sólo así podrás sentir que ha sido REAL. Y si no, no pasa nada. NADA. Que es lo mismo que lo REAL pero a la inversa.

Hay momentos en la vida en los que resulta imposible darle un Sí, quiero a dos amores a un mismo tiempo. Esta vez se lo he dado a Luisa. Es de esas pocas veces en las que el cielo puede esperar.

JUAN CARLOS ARAGÓN.

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La Torre de Preferencia de Juan Carlos Aragón

Juan Carlos Aragón opina ahora en ElDesmarque. Poco amigo de lo políticamente correcto, este profesor de filosofía y reconocido autor del Carnaval de Cádiz promete remover conciencias con sus artículos cada semana como hace cada año con sus agrupaciones en el Gran Teatro Falla.

El nombre de su blog: La Torre de Preferencia, todo un emblema del cadismo y del propio Juan Carlos. Si le da rienda suelta, la polémica está servida.

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